El mismo criterio, producto a producto.

Cuando un catálogo crece, la coherencia de sus campos resulta tan importante como la redacción de una ficha.

Detectar diferencias que dificultan comparar

Una misma característica puede aparecer con nombres, unidades o valores distintos. Se revisa una muestra del catálogo para detectar esas variaciones y distinguirlas de diferencias reales entre productos. El objetivo es que quien consulta una categoría pueda comparar atributos equivalentes. No se rellenan huecos con valores deducidos de otro modelo aunque los productos parezcan similares.

Dos piezas de cerámica con diferentes formas y texturas.

Acordar un mapa de atributos

Se define qué información necesita cada familia de productos y qué campos son comunes. La propuesta incluye nombres de atributos, unidades y opciones cuando corresponde. Las categorías se revisan por su significado y por la forma en que se utiliza el catálogo. Los requisitos de la plataforma se tienen en cuenta para que la estructura se pueda aplicar sin crear campos incompatibles.

Trabajar sobre una muestra revisable

Un conjunto representativo permite probar el criterio antes de extenderlo. El responsable del producto confirma los datos y las excepciones, mientras se revisa la claridad de títulos y descripciones. Las decisiones se documentan para que no se resuelva la misma duda de forma distinta en cada ficha. El número de referencias y los idiomas se delimitan al concretar el encargo.

Preparar cambios trazables

El resultado es una tabla de contenido revisado y una guía de criterios para siguientes referencias. Si se necesita un formato de importación, se acuerdan sus columnas y se comprueba una muestra con la plataforma de destino. La carga masiva y la publicación se definen por separado. Así se puede revisar qué cambia antes de sustituir la información que ya está visible.

Revisar lo que una ficha dice, y lo que deja fuera.Consultar este trabajo